MOREIRA, los años de terror y saqueo

En los primeros años del presente siglo nuestra entidad presentaba una realidad de progreso, desarrollo y tranquilidad, el gobierno marchaba con orden, disciplina y moderación, eran los días del estricto control de las finanzas que al final permitió no tener deuda pública, la época en la que nuestro estado junto con algún otro eran las entidades más seguras del país, menos de 500 homicidios dolosos en todo el sexenio y en todo el estado, más del 95% de estos delitos se resolvieron deteniendo al responsable y con una sentencia condenatoria, un par de secuestros y un clima de inclusión, armonía y ausencia de conflictos.
 
Pronto las cosas cambiarían, un nuevo gobernador que dejaba de lado la formalidad y el estilo estricto. Aparecían elementos novedosos que parecían extraños, para algunos frescos, juveniles, modernos, para otros excesivos, descuidados, ligeros. Los conflictos matrimoniales del ejecutivo se manejaban abiertamente, la presencia e influencia de la familia del Gobernador en la estructura era manifiesta, se gobernaba en la calle y de vez en cuando se visitaba palacio, llegaba una “nueva clase política”, el ejecutivo aportaba espectáculo, camaradería y solución, igual se regalaba una casa a una compañera, se mandaba a estudiar al extranjero a un joven colaborador o se patrocinaba la campaña política de un afín en cualquier estado del país, los puentes aparecían como la obra distintiva y el tío de Monterrey, con ellos.
 
Luego, casi de inmediato, aparecía la fatalidad, el terror. En Múzquiz una balacera con resultados trágicos; en el concurrido lugar de moda para almorzar tacos, en Saltillo, se atentó contra un cercano a las estructuras policíacas; un empresario del mármol y ex candidato obradorista a Senador por Durango desapareció en el municipio de Ramos Arizpe; el finado Gomezpalatino Carlos Herrera y su esposa sufren un insólito atentado en el Bulevar Constitución en Torreón. Se iniciaba una era de dolor, de sufrimiento, de angustia. También de inimaginable opacidad, de ineptitud, de corrupción, de impunidad. La ERA DEL MOREIRATO.
 
Había comentarios que fueron creciendo, los policías eran parte de la delincuencia, los tránsitos servían a los mismos, los que tenían “influencias” y  algún pariente sufría un “levantón” lo informaba al más alto nivel y misteriosamente regresaba con bien, los delincuentes estaban a la vista de todos, cobraban cuotas, daban permisos, vendían protección. Los ciudadanos, unos por sospecha otros por precaución, dejaron de cuestionar o criticar al gobierno estatal, los convenios con los medios de comunicación se incrementaron de manera considerable, los periodistas, muchos de ellos, recibían una privilegiada atención igual que destacados empresarios, el gobernador tenía muy altos niveles de aceptación y los coahuilenses mucho miedo.
 
El quinto informe fue la despedida, el gobernador a la dirigencia nacional del PRI un sustituto a modo para preparar el colmo del nepotismo, parecía increíble, la Inusitada e insultarte  candidatura del hermano. Tímidamente se empezaba a escuchar que el gobierno tenía una fuerte deuda, algunos decían que 3,000 millones, parecía exagerado, desproporcionado y de mala fe, luego se incrementó a 5,000, del gobierno dijeron que 7,000 cuando la oposición dijo que más de 20,000 y el Secretario de Hacienda que 32,000. Después supimos no hubo autorización del congreso y se realizó  con documentos falsos, todo fue reservado hasta 2019. De Allende, tal vez una nota pérdida que reportaba un incidente menor.
 
Vendría la campaña, la promesa firmada ante notario de no cobrar tenencia, la declaración de que el único seguro para el gabinete era el Secretario de Gobierno Aguillón, el primer viaje a Asia,( fue Olmos, Riquelme y algunos más), de regreso, Riquelme a la Secretaria de Gobierno, algo pasó allá.  Luego la fuga masiva del penal de Piedras Negras, el lamentable homicidio del José Eduardo, la inversión de Gregorio Pérez Mata en Ficrea, las arbitrariedades de los Gates, el cambio de nombre a Fuerza Coahuila, las siembras de drogas a los enemigos, la nueva etapa de ampliación de medios de comunicación para que sean afines o propios, la prosperidad impresionante, carbón, casa blanca en San Alberto, quinta en Viesca, costosísimos árboles y desfiles navideños, pistas de patinar, campaña y proyecto en Hidalgo, la deuda (robo) escondida, renegociaciones para mandar la carga al 2018, el destape de Riquelme, los berrinches con los que no acataron la línea, las amenazas, los despidos a los no alineados, el gasto exorbitante para el proyecto, la instrucción a los súbditos de madrugar para atender las redes sociales, etc., etc.
 
Pero también la detención de Javier Villarreal, de Rolando González Treviño, Jorge Torres en calidad de prófugo, los depósitos en Bermudas, la maestría de Humberto en España, primero becado por el SNTE, después pagado con mermeladas al final con espectaculares, la detención en España, la extraordinaria y eficiente gestión del Gobierno Mexicano, las enormes remuneraciones de los muy prestigiados abogados, las cadenas de oración y manifestaciones de apoyo, el monumento en Nadadores, las demandas por afectar su honor, la generosa, injustificada, y como siempre, insultante pensión.
 
Pero surgió un asunto más serio, en España se señaló su vinculación con los Zetas, poco después se precipitarían una serie de acontecimientos que terminarían por construir un escenario muy grave y desde luego de una trascendencia altamente mayor.
En una Corte de Estados Unidos en Texas se inició un juicio contra Marciano Millán Vázquez, presunto jefe de plaza de los Zetas en Piedras Negras, ahí surgen testimonios que delatan la complicidad de Humberto y Rubén Moreira con esta organización criminal, millones de dólares para Humberto vía Vicente Chaires y Jesús Torres Charles, una “Suburban repleta de maletas con dinero” para Rubén, contratos de obra pública, vehículos y helicópteros para la fuga etc, etc.
 
Entonces es la era del saqueo, de la trampa, de la opacidad, de la prepotencia, de la ineptitud; también del terror, del miedo, de la muerte, del exterminio, del llanto, del dolor, del sufrimiento de miles y miles de madres, de padres, de esposas, de hijos, de hermanos; también de los homicidios, de los desmembramientos, de los secuestros, de las extorsiones, del cobro de piso y protección, de las amenazas, de la angustia; de las historias macabras, siniestras que estremecen, que sacuden, que laceran; 40 personas hincadas y “pum”; una niña de 6 años desmembrada viva con una hacha frente a sus padres; 500 levantados y asesinados en Allende; 300 muertos y “pozoleados” en el interior del Penal de Piedras Negras.
 
Por eso quieren un títere, un encubridor, un lacayo.
Por eso, nosotros queremos la alternancia, una COMISIÓN DE LA VERDAD y CÁRCEL A LOS CORRUPTOS.
Por eso lo más importante es ponerle FIN AL MOREIRATO.
 
 
 
 

3 comentarios en “MOREIRA, los años de terror y saqueo”

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