El espejismo democrático.

Coahuila está de luto, sí. El episodio electoral vivido este año y el fallo que dictaminó la victoria del candidato del PRI, Miguel Riquelme, es un augurio de lo que viene para la elección de 2018, el PRI ganará cueste lo que cueste, caiga quien caiga; las “leyes” no importan, son para violarlas, para pasar por encima de ellas y proclamar triunfos ilegales e ilegítimos, fraudes electorales para llamarlos por su nombre, ahora las instituciones jurídicas están para eso para legitimar la ilegalidad, nada importa, digas lo que digas sale sobrando, el fraude fue planeado y está consumado.

El secuestro de las instituciones electorales por parte del gobierno del estado fue evidente, el mapachismo que los ingenuos creían superado en el siglo XXI, apareció con toda su eficacia: Compra del voto por 800 pesos en promedio, pero ninguna instancia se tomó la molestia de contabilizarla; coacción del voto mediante el condicionamiento de la entrega de los programas sociales de la SEDESOL que se otorgaron de forma estatalmente planificada desde 2016 hasta mayo de 2017, focos, tinacos y todos tipo de materiales de construcción a bajos costos.

El día de la elección hubo acarreo de votantes y operaron las “casas amigas”, a cargo de las lideresas, ahí la militancia priista recibía instrucciones y dinero en efectivo, además del tradicional almuerzo de barbacoa y menudo.

En Ciudad Acuña, Nueva Rosita y Sabinas se asaltaron casillas, se destruyeron paquetes electorales, con violencia se robaron urnas y todo con absoluta impunidad; la Ley establece que el Ejército es quien debe resguardar las bodegas en las que se preservan los paquetes electorales y en lugar del Ejército se hizo cargo de la “vigilancia” Fuerza Coahuila y se supo que los paquetes fueron violados y manipulados en diversos municipios (Vanguardia, 7-06-17).

La “caída del sistema” PREP, fue de antología ya que se percibía que el PRI no alcanzaría el triunfo por lo que había que “arreglar” los números y así se hizo, el sinnúmero de anomalías para dar el triunfo de Riquelme no alcanzan a ser enumeradas.

La oposición partidista conformó el Frente por la Dignidad de Coahuila demandando la anulación de la elección, de poco sirvió, el Trife derrumbó la denuncia y por su parte, para cerrar con broche de oro, el Ejecutivo estatal conformó un conjunto de instituciones involucradas en la procuración de justicia, la transparencia y el combate a la corrupción mediante el nombramiento de personajes incondicionales a modo y así asegurar la impunidad de su gobierno y el de su hermano, con la complicidad del Congreso local servil y sumiso.

El absurdo fallo del Trife a favor del PRI en la simulada elección de gobernador que se armó en nuestro estado, asegura la infiltración del partido en el poder en los organismos electorales, los cuales funcionan ya, como lo hacían antes del 2000 como esquiroles del PRI, desempeñándose como una extensión del Poder Ejecutivo.

Las elecciones no se deciden ya en las urnas, se deciden en los Tribunales electorales que controla el PRI de manera simulada a nivel local y federal, este fue el adiós a la certeza a la legalidad, la independencia, imparcialidad, máxima publicidad y objetividad que son los principios rectores de los organismos electorales, se ve la erosión de la credibilidad, mandan al diablo las instituciones.

Todo esto es historia pero hay que memorizarla, tenerla muy presente porque ya estamos en el mismo brete, pero mucho más fuerte porque la lucha por la Presidencia de la República ya comenzó, se elegirán además diputados y senadores y también habrá 30 elecciones estatales concurrentes para elegir 9 gobernadores, 972 diputaciones locales, 160 concejales de la CDMX, 24 juntas municipales en Campeche y 1,596 ayuntamientos, la lucha por el poder será encarnizada e implacable.

Los medios de comunicación aliados al PRI ya tomaron posición al respecto, “Todos contra AMLO” y el apoyo irrestricto a José Antonio Meade, el auto destapado precandidato del PRI. Aquí no hay democracia, hay dinero de por medio.

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