Por la inflación los precios para la temporada navideña aumentan

Los productores nacionales de árboles de Navidad naturales, con apoyo de autoridades forestales, buscan incrementar su producción para ganarle mercado a las importaciones, siendo la comercialización de pinos en maceta una vía para elevar sus ventas.

Empresarios del sector afirman que esta tendencia se aceleró en los últimos años y crece 30 por ciento anual, principalmente por oficinas y restaurantes.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), de 2008 a 2022 la participación de las piezas foráneas en la demanda nacional bajó de 60 a 55 por ciento, dado que hay un mayor número de productores que buscan alternativas para seguir creciendo sus ingresos.

Gérman López, fundador de Reforestalia, expuso a MILENIO que cada año ellos mueven un inventario entre 300 400 árboles de navidad en maceta, el cuál ya está rentado, principalmente a comercios como hoteles y restaurantes.

“Hoy afortunadamente la tendencia ha cobrado muchísima relevancia, porque la gente busca los árboles de renta cada día más y entonces nuestros clientes nos contratan desde agosto y septiembre”, expuso.Expuso que la oferta de árboles navideños de alquiler en el país son alrededor de 10 mil unidades, de los cuales 90 por ciento se rentan a oficinas y restaurantes, mientras que 10 por ciento tienen como destino la casa-habitación.

“En la parte de la renta a hogares, aún no tenemos todavía la sensibilidad en el tema logístico para poder empatar nuestro método de entrega con los horarios de oficina y demás que tienen las personas en sus hogares, por lo que tenemos un principio que primero es calidad y después cantidad, entonces seguimos todavía aprendiendo en este mercado”, dijo Gérman López.Joao Correa, fundador de la Asociación Ambiental Acción Mexiquense, aseguró que el alquiler de pinos de navidad nació con el objetivo de hacer conciencia sobre la tala de árboles y posteriormente este regrese a su medio ambiente.

“Los negocios que se dedican a la renta de árboles de navidad suelen ser sobrepasados en la logística en torno a la recolecta de estos, por lo que es necesario se tenga una buena estrategia para que posteriormente sean replantados en una zona forestal protegida para evitar que los corten”, comentó.Comentó que la iniciativa de los árboles de alquiler, tiene como objetivo que las personas tengan una navidad más sustentable, además de evitar la tala de pinos entre 8 y 10 años de edad para que sea conservado apróximadamente durante mes y medio.

Humberto Mota Ramos, dueño del Rancho La Peñuela, manifestó que para rentar un árbol de navidad, se debe preparar durante un año, el cual suele trasplantarse a una maceta para que posteriormente sea rentado a diferentes casas, restaurantes u oficinas.

Para la temporada 2023, se tienen registradas 291 personas plantadoras, que tienen la oportunidad de comercializar más de 250 mil árboles de Navidad, en los estados de Guanajuato, Veracruz, Estado de México, Ciudad de México, Puebla, Michoacán, Morelos, Jalisco, Tlaxcala, Zacatecas, Querétaro, Tamaulipas y Coahuila.

Mientras que para las típicas posadas mexicanas, que se empiezan a celebrar nueve días antes de Nochebuena y reúnen a amistades y familia, afrontan el alza de precios debido a la inflación, con una tasa anual del 4,3 %, y el reto de atraer a la juventud.

Donde más se nota la llegada de estas fechas es en el Mercado de Jamaica, ubicado en la colonia (barrio) homónima al norte de la Ciudad de México, donde los comerciantes cambiaron algunos de sus productos habituales por camarones, romerito o piñatas.

Entrevistados por EFE, tanto mercaderes como clientes exponen los retos que, en su opinión, afrontan las posadas navideñas.

Armando Tejas, que regenta un comercio junto a su mujer, habitualmente vende tepache, una bebida fermentada originaria de México hecha a base de piña, pero cuando se acerca la Navidad lo cambia por piñatas artesanales, un elemento esencial en cualquier posada.

“Este año, se subió la piñata enormemente. La de tamaño estándar, el año pasado estuvo en 80 pesos mexicanos (unos 5 dólares) y ahorita está en 120 (7 dólares)”, relata.

Tejas puntualiza que este aumento ya existía antes, pero el deseo de reencontrarse con la familia y las amistades posterior a la pandemia evitaron que se convirtiese en una bajada de las compras.

En contraposición, Sol Alanís, productora también artesanal de piñatas con más de 20 años de experiencia, cree que “es poco lo que se ha elevado” el precio, aunque nota un ligero descenso de las ventas con respecto a temporadas anteriores.

“Me imagino que fue por la covid. Dos años atrás, el auge fue más porque la gente estuvo encerrada, empezó a salir y la venta subió más y ahorita como que ya no está tanto en alto”, argumenta mientras construye una piñata estándar, el formato “más comercial”.

En el otro lado del escaparate, Martha Baeza, que compra todo lo necesario para celebrar una posada con su familia, sí nota en su bolsillo unos precios generalmente más caros, aunque “todo se compra” para poder celebrar una tradición tan arraigada.

“A los mexicanos siempre nos gusta estar de fiesta, entonces aunque los precios estén más caros buscamos hacer la fiesta”, añade Juan Leal, que acude al mercado a comprar “por tradición”.

En esta misma línea se manifiesta Javier, que ofrece el romerito para cocinar este platillo esencial en toda posada: “Con respecto a lo que vendemos, no he notado tanto (un incremento de los precios) porque esto varía por los climas y, como no ha caído hielo, se ha mantenido así”.

Milenio/ElDiario
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