Massa gana e irá a segunda vuelta con Milei en presidenciales de Argentina

El candidato oficialista para la presidencia de Argentina, Sergio Massa y el ultraliberal Javier Milei definirán la elección en un balotaje el 19 de noviembre.

La noche de este domingo se realizó el conteo de votos.

Con el 88.68 por ciento escrutado, Massa, actual ministro de Economía, obtenía el 36.28% de los votos, seguido por el libertario Milei con el 30.19% y por la candidata conservadora Patricia Bullrich, con el 23.82%.

El triunfo del oficialista Massa se mostró sorpresivo luego de la victoria que Milei había logrado en las primarias de agosto, que lo habían convertido en el favorito para los comicios del domingo con sus propuestas de dolarizar la economía y eliminar el banco central, en medio de una inflación desbocada.

El resultado dejó afuera de la segunda vuelta electoral a la la exministra de Seguridad Patricia Bullrich, en medio de la apatía general de una población golpeada por años de crisis económica que había impulsado la candidatura del “outsider” libertario Milei.

Massa, quien asumió la cartera económica el año pasado en medio de una tormenta financiera que no logró aquietar, ha propuesto reducir el déficit fiscal para proteger al peso, mientras intenta defender el modelo de intervención estatal de su coalición de centroizquierda Unión por la Patria.

“Para mí, Sergio Massa con Unión por la Patria representan ciertas garantías tradicionales con las cuales yo fui criada: la salud pública, la escuela pública, que es lo que con mi voto quiero defender”, señaló la astróloga Flavia Vázquez.

El futuro presidente deberá lidiar con una economía en estado crítico: la inflación alcanzó el 138% anual, la pobreza llegó al 40% y las arcas del banco central se encuentran vacías. Además, tendrá que afrontar una deuda de 44.000 millones de dólares contraída en 2018 con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En ese contexto desesperante, el principal sustento de La Libertad Avanza, el partido fundado por Milei -un excéntrico economista que se desempeñaba como comentarista en programas de TV-, son los jóvenes.

“El sueño de algo mejor viene de la mano de Milei, en medio de tanto desencanto que la política nos produce día a día”, dijo Dolores Morosi, 24 años, estudiante en la provincia de Buenos Aires.

En medio de la prolongada crisis, la iniciativa de Milei de dolarizar la economía profundizó en las últimas semanas las turbulencias financieras del país, que podrían volver a impactar sobre el peso doméstico tras los comicios.

Para evitar el balotaje, el ganador de las elecciones debía obtener más del 45% de los votos o del 40% y una diferencia de al menos 10 puntos porcentuales sobre el segundo, porcentajes que ningún postulante parece estar en condiciones de lograr. 

Massa es el ministro de Economía de un país que tiene el 138% de inflación interanual, uno de los peores índices del mundo.

Pero además, este abogado de 51 años entró como el más votado al balotaje -sacó más del 36% contra los 30% de Milei- gracias al respaldo del kirchnerismo, la fuerza con la que confrontó en el pasado y a la que ayudó a sacar del poder en 2015.

Justamente, la clave del éxito de Massa -dicen los analistas- es que logró unificar el voto del peronismo, la fuerza creada hace casi ocho décadas por Juan Domingo Perón, que ha dominado la vida política argentina en las últimas décadas.

Massa no es un peronista tradicional: su origen político es conservador liberal y propone recetas promercado.

Pero su principal característica ha sido el pragmatismo, que lo llevó a tejer alianzas con antiguos rivales, como Cristina Fernández de Kirchner (CFK) y el actual presidente, Alberto Fernández, con quienes llegó al poder en 2019 con la coalición Frente de Todos.

Aunque sus detractores cuestionan su credibilidad –lo apodan “panqueque”, por las veces que se ha dado vuelta políticamente (una referencia a la masa de un panqueque, que debe ser girado durante su cocción)-, lo cierto es que esas alianzas lo llevaron al lugar donde está hoy.

De cara a la segunda vuelta “su principal estrategia va a ser cuestionar a Milei en dos frentes”, dice Nejamkis.

“Por un lado, los riesgos que tiene Milei para el sistema democrático, para tratar de atraer a otros votantes opositores que quizás no gustan del peronismo, pero son sensibles a la discusión de la democracia y de las instituciones, que un liderazgo como Milei pone en tensión”.

“Y luego poner en discusión la idea de la justicia social, que está muy arraigada en el inconsciente colectivo argentino y que Milei cuestiona”.

Su éxito, entonces, dependerá no tanto de su gestión actual, afirma, como de su capacidad para convencer a una mayoría de argentinos -en especial a los votantes moderados de Patricia Bullrich- del riesgo que puede suponer un gobierno de Milei.

CNN

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