El vehículo

Vehículo“: Cosa que sirve como medio o agente de transmisión o propagación de otra. Instrumento. Medio. Claro, también hay la definición que habla sobre medios de transporte. Pero en los siguientes párrafos nos enfocaremos especialmente en la definición y concepto de vehículo que NO es la de un medio de transporte. Por ejemplo, podríamos hablar de cómo la tortilla es el vehículo que transmite a la barbacoa de la olla a la boca, o el bolillo que le da forma a la torta y lleva todo tipo de ingredientes a la boca del comensal. O un sobre manila, de esos que usan algunos políticos y sus familiares, como vehículo del efectivo. 

No cabe duda de que México está urgido de muchos más y mejores vehículos para poder aspirar a una verdadera transformación. Nos urge crecer, tener más y mejores empleos, reducir drásticamente la pobreza, mejorar la seguridad, tener infraestructura, establecer un estado de derecho, erradicar la corrupción, subir a muchos al barco para reducir desigualdad, promover competencia y dejar de proteger a sectores y cuates preferidos. Podríamos decir que todos, en nuestro campo de acción e influencia, podemos ser vehículos que procuren ayudar en algunas de esas prioridades. Podemos respetar leyes de todos tamaños; podemos decir no y señalar a quienes deciden por la corrupción; podemos exigir mejor impartición de justicia y ejecución de planes de gobierno; podemos emprender; podemos aspirar a hacer bien las cosas en nuestros trabajos u oficios; y, principalmente, podemos decidir quién o quiénes serán los vehículos que nos representen a la hora de gobernar a todos niveles para que lo que nos interesa sea prioridad en sus agendas. Ya estuvo bueno de “escoger” o apoyar “vehículos” y extenderles un cheque en blanco si claramente nos han fallado y cobrado tantos cheques. Entramos ya en el tobogán electoral de 2024 y no parece haber más de dos sopas: le seguimos por donde (mal) vamos u optamos por la alternativa de quienes ya lo hicieron mal, creyéndoles que, ahora sí, ya saben cómo hacerle para no volver a quedarnos mal.

Básicamente, tenemos que escoger un vehículo que sea capaz de aceptar y adoptar esas prioridades que mencionamos arriba y por lo menos encaminar al país en el rumbo adecuado los siguientes seis años. Se habla de cómo hay candidatos que “son distintos” y que usarán a su alianza como vehículo para llegar al poder y entonces sí deshacerse de ellos. O bien, se habla de la otra opción que antes que nada debe quedar bien con el presidente para poder llegar y que después estará más que de acuerdo en mandarlo a ese rancho que él tanto añora en Chiapas. Pensar que Xóchitl usa a la alianza opositora como un vehículo es entender la realidad completamente al revés. La alianza o Frente opositor, en manos de sus regentes Alito, Moreira, Marko y compañía (quienes se creen una especie de “dream team“), está urgido de encontrar un vehículo a modo, que le permita convencer al electorado y recuperar ese poder que ya tuvieron y malgastaron hasta cansarse. De entre las tres opciones (Paredes, Creel, Xóchitl) pareciera que lo que hace más sentido para la oposición es utilizar a Xóchitl. También parece ser la menos maleable y la más volátil. Deberían saber que sacar a la cancha a Creel o a Beatriz Paredes será firmar la derrota. Así, por más que pensemos que Xóchitl pueda ser un vehículo para transformar al país, es probable que para lo único que alcanzaría es para ser el vehículo de los partidos, no el nuestro, para sacar a la 4T. Para algunos, eso es suficiente. Sin embargo, deberíamos tenerlo muy claro y evitar decepciones al creer que Xóchitl, como Fox en su momento, puedan cambiar el sistema de partidos o transformar a México. Ya vimos, cuando les dimos la oportunidad, que esos que ahora se sienten la solución no supieron, no quisieron o no pudieron ni mover la aguja.

No olvidemos que la gente bien intencionada quiere vehículos que destruyan el “sistema de vehículos” que nos han quedado mal por 40 años. Por eso es por lo que en muchos países (Argentina parece el más reciente) la gente cada vez más apoya ideas que tienen que ver con erradicar el statu quo, borrar “instituciones” que no dan resultados y purgar o desaguar los pantanos (al estilo drain the swamp de Trump). Urgen vehículos que nos lleven a una realidad distinta, mejor, con miras superiores a solo sacar al que me quitó y no conformarnos con esos que nos han acostumbrado a dejarnos varados o que nos llevan a donde no queremos o debemos estar. Los candidatos deberían ser el vehículo de los ciudadanos, pero los votantes, voluntaria y ridículamente, seguimos ofreciéndonos como vehículos del candidato, y ese candidato es el vehículo de los partidos y los partidos son vehículo de unos cuántos líderes encumbrados, la verdadera mafia del poder. La lógica está al revés.

No podemos tener vehículos con Cabeza de Vaca encargado de seguridad, Gurría de crecimiento económico o Bartlett generando electricidad. Sobre aviso no hay engaño. Si lo que se quiere es solo un vehículo para sacar a los malos de hoy y traer a los malos de ayer, entonces sepamos que el círculo se perpetuará y no habrá vehículo que nos lleve a la transformación urgente.

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