El debate por la educación

El libro de texto de primero de primaria iniciaba con la lección del “Ese oso se asea”, las manos regordetas de mi maestra Angélica Hernández, iban guiando otras más pequeñas para dibujar la caligrafía de la letra cursiva, que seguidamente irían liando las letras para formar las primeras palabras escritas en mi cuaderno Colonial de doble raya. ¡Qué tiempos!

Cambie de escuela, y en ese paso también vino la reforma educativa que modificó la letra cursiva por el script, pero no las listas interminables de palabras que, en la Anexa, teníamos que aprender para el examen de ortografía.

Luego, en 6to año, los dibujos de los aparatos reproductores femeninos y masculinos en la primera enseñanza sexual, que había causado controversia años antes, cuando el gobierno pretendió incluir en los textos.

La repetición de las tablas de multiplicar, las listas de ortografía, el revisado de manos, cabello y zapatos boleados, la instrucción militar del capitán Corona, los equipos de trabajo, los periódicos murales, la poesía coral, la clase de dibujo de los lunes o la de música del profesor Quiroz, el tumbadito, el béisbol, el se va la bala, el futbolito o el burro, el saludo a la bandera, la formación por secciones y años, los amigos entrañables que se conservan a la fecha y la libreta de ahorros del Banco de Coahuila que se convertía en tesoro al final del año, formaban parte del ambiente escolar de los años 70. Era la época de los gobiernos de Echeverría y Gutiérrez Treviño.

Diversos sexenios posteriores fueron dando pinceladas a los libros de texto guiándose por expertos en la docencia, la oposición a estos contenidos no había tenido lugar hasta que en forma interna Zedillo incluyó en los mismos una condena al ejército en los sucesos de la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco el 2 de octubre del 68, y el reclamo del general secretario de la Defensa Nacional, no se hizo esperar y hasta pidió su destitución.

Posteriormente, Peña Nieto despertó el avispero con el tema de la evaluación educativa derivada de la baja calificación en los exámenes de aprovechamiento de los alumnos y se fue en contra de los mentores con la consabida oposición de los sindicatos magisteriales del SNTE y de la CNTE, que terminó con la inclusión a nivel constitucional de una reforma al artículo 3ero de AMLO en 2019, para incluir que: “La educación tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a todos los derechos, las libertades, la cultura de paz y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia; promoverá la honestidad, los valores y la mejora continua del proceso de enseñanza aprendizaje”. Además, modificando el artículo 23 de la Ley de Educación para establecer:los Planes y programas de estudio (Pype) se construyen tomando en cuenta las opiniones de los gobiernos de los estados y de diversos actores sociales involucrados en la educación”.

A partir del conocimiento este año de que en la elaboración de los libros de texto oficiales de la SEP, se estarían incluyendo los conceptos de la llamada “nueva escuela mexicana” diversas voces habían protestado por la falta de inclusión de las autoridades escolares de los estados y de actores de la sociedad en su elaboración, ya que es claro que el concepto de “actores de la sociedad”, no refiere únicamente a las y los especialistas, ni solo a las maestras y los maestros, o solamente a las funcionarias y los funcionarios públicos; lo abre a todos los actores de la sociedad civil involucrados en la educación por la importancia y trascendencia que tienen estos libros.

En fin, los nuevos libros de texto, no cumplieron con este requisito y de buenas a primeras incluyeron solamente una ideología existente que es la del nuevo socialismo americano, no tienen visión internacional, dan poco tema a las matemáticas, a la comprensión, tratan esquemas que confunden a los niños como los referentes a las nuevas clasificaciones de sexos y para acabar con el cuadro solo dan ejemplos del sur de México, como si otros estados aparte de: Tabasco, Chiapas, Oaxaca o Veracruz no existieran, lo anterior de la revisión que los maestros están haciendo esta semana en sus talleres de planeación.

La paradoja es que la nueva escuela mexicana está al filo de la navaja y se adivina que al final del amparo que se conceda, quedara de nueva cuenta en la carga de los maestros el revestimiento de temas fundamentales de la educación que repercutirán en la formación de los educandos, dejando a un lado las partes oficiales y sus debates ideológicos que pretenden imponer un estado totalitario, usando a los niños como nuevos soldados de la transformación. Como diría Tarzán: ¡Kreegah-Bundolo! (Cuidado, mata).

———————————————————————————————————————————————————————
* “El contenido, conceptos y juicios de valor del presente artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente son compartidos por la Edición, y/o los propietarios de este Periódico”.
——————————————————————————————————————————————————————
Compartir