Que no nos arrastren al abismo

¿Qué hacer cuando por culpa de las pésimas decisiones del gobierno federal se pierden 8 lugares en el Índice Global de Confianza de Inversión Extranjera Directa, cae la confianza de los consumidores, el PIB retrocede y, como consecuencia, crece el desempleo? ¿Cómo resolver la difícil situación que atraviesa el país cuando, para colmo, el principal responsable de lo que sucede en materia económica niega sistemáticamente la realidad porque “tiene otros datos”?

Es verdad que el dólar ha cedido algo de terreno y que, gracias a la guerra comercial entre Estados Unidos y China, ha crecido ligeramente el intercambio de mercancías que tenemos con el vecino país del norte. Pero, el resto de los indicadores demuestra que vamos en picada y lo hacemos demasiado rápido. 

Entiendo que hay seguidores del presidente que le son incondicionales y que, como él, buscan evadir la realidad creyéndose sus propias mentiras. Pero ¿qué debemos hacer todos los demás? La primera tarea es, como pasa con toda emergencia, conservar la calma. La economía reacciona de manera negativa al nerviosismo y de perder la cordura estaríamos sumando al desastre. Por eso, lo mejor es no precipitarse en las acciones.

Sin embargo, sí es muy necesario que trabajemos en sanear las finanzas de nuestras familias y empresas, así como las del sector público. Desde el Congreso hemos insistido en la importancia de que se abone lo más posible a la deuda de Coahuila, ya de por sí onerosa, porque de venirse una crisis nos acabaría de hundir, ante lo vulnerable de las arcas del Estado.

Luego, es sumamente importante que cuidemos nuestras fuentes de empleo actuales y que se implementen políticas estatales que incentiven la creación de nuevas plazas, tal y como también lo hemos propuesto en el Congreso estatal. Tenemos que ir a contracorriente de lo que la política económica del presidente dicta, en defensa propia. Porque cinco meses deben haber sido suficientes para darnos cuenta de que AMLO no va a salvar a México.

Impidamos que Coahuila sea arrastrada al abismo; realmente tenemos con qué.

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