Joe Biden gana las elecciones de EEUU

Las urnas, los jueces y sus medios afines dan la espalda al presidente mientras que el candidato demócrata consolida su victoria.

El candidato demócrata a la Casa Blanca, Joe Biden, se ha convertido este sábado, tras días de recuento de votos, en presidente electo de EEUU después de haber conquistado el estado clave de Pensilvania, indicaron las proyecciones de las cadenas CNN, CBS y NBC. Donald Trump se convierte así en el primer presidente de EEUU que no consigue la reelección en 28 años, desde que George Bush ‘padre’ fue derrotado por Bill Clinton.

La proyección de los medios llega después de casi cuatro días de agónica espera, mientras los estados del país contaban el récord de papeletas enviadas por correo en las elecciones con más participación de la historia del país. Las principales cadenas de televisión hicieron la proyección poco antes de las 11:30 de la costa este (16:30 GMT), cuando Biden amplió su ventaja en Pensilvania a más de 30.000 votos sobre Trump.

El candidato demócrata iba con ventaja en cuatro de los estados que todavía no habían declarado un ganador, y esta noche dio, tras varias horas de suspense, una breve alocución televisada en la que ofreció una imagen de calma y consenso muy alejada del clima guerracivilista del presidente, Donald Trump. Lo hizo acompañado -cosa poco habitual- de la persona que es su candidato a la Presidencia, la senadora Kamala Harris. El presidente, Donald Trump, sigue, mientras tanto, sin admitir su derrota. Ha calificado en dos discursos en televisión de “fraude” y “vergüenza” el resultado de las elecciones, ha impugnado el resultado en Michigan -donde ha perdido-, y ha demandado que se detenga el recuento en los estados en los que iba perdiendo, pero que se mantenga en los que ganaba o recortaba distancias.

Cada actualización de resultados resultaba más desfavorable para el candidato republicano. Al mediodía (hora española) por la cadena NBC, Biden ganaba en Georgia (99% escrutado) por 7.248 votos; en Nevada (93%), por 22.657; en Pensilvania (96%), por 28.833; y en Arizona (97%), por 29.861.

La retórica de Trump ha llegado a algunos de sus seguidores, que han organizado manifestaciones –en algunos casos, haciendo exhibiciones de armas de fuego– en los centros de votación en varios de los estados en disputa. A su vez, los partidarios de Biden también han salido a la calle. El resultado han sido algaradas y arrestos aunque, al menos por el momento, los incidentes distan de tener la gravedad de los disturbios raciales que han asolado el país desde el pasado mes de mayo.

A medida que la situación se despejaba para el aspirante demócrata, además, las manifestaciones de sus partidarios adquirían un tono más festivo. Hoy a las 12 del mediodía de Washington, la esquina de las calles 16 e H, justo enfrente del muro de dos metros y medio levantado para proteger la residencia del presidente de los manifestantes, sonaba atronadora ‘Macarena’, la famosa canción de Los del Río que ya había sido el himno oficioso de la campaña del demócrata Bill Clinton en 1996, cuando derrotó al republicano Bob Dole.

Biden contaba con las matemáticas a su favor. El vicepresidente con Barack Obama iba con ventaja en cuatro estados decisivos: Nevada, Arizona, Pensilvania, y Georgia. Es cierto que en todos ellos, con la excepción de Arizona, con una ventaja inferior al 1%. También lo es que no es descartable que pierda Georgia, donde las proyecciones sólo le dan una ventaja de unos 2.500 o 3.000 votos cuando concluya la tabulación de los resultados.

OFENSIVA LEGAL DE TRUMP

Pero, aun así, a Biden le bastaba con ganar en Pensilvania para alcanzar la Presidencia. Y en ese estado su ventaja parecía destinada a aumentar. Es muy probable que Biden acabe ganando allí por el doble de los 44.000 votos que sacó Trump a Hillary Clinton en 2016. En toda esta aritmética, hay un lugar para la ironía: si Biden obtiene todos los estados en los que va por delante, alcanzará 306 compromisarios en el Colegio Electoral, es decir, en el organismo que formalmente decide quién es el presidente. Ésa es la misma cantidad que obtuvo Trump hace cuatro años.

Claro que el hecho de que los números estén con Biden no significa que haya ganado. Eso sólo será una realidad el 14 de diciembre, la fecha en la que se reúne el Colegio Electoral. Hasta entonces, Trump va a utilizar todas las herramientas legales y políticas que tenga a su alcance para ganar las elecciones. Por de pronto, ya hay una cosa que parece cierta: en lo que supone la ruptura de una tradición política de más de 100 años, el presidente no va a admitir que ha perdido con una llamada telefónica a su rival y un breve discurso a la nación.

En el terreno político, Trump sigue insistiendo en que ha habido “fraude”, en que estas elecciones han sido “una vergüenza” y en que los estados indecisos en los que ha perdido -Michigan, Pennsylvania y Wisconsin- y en los que parece destinado a perder -Nevada, Arizona, Georgia- están contando “votos ilegales”. El presidente, sin embargo, no ha sido capaz de presentar ninguna prueba en este sentido, aunque las redes sociales están infladas con todo tipo de teorías conspiratorias acerca de votos ‘fantasma’ y de personas fallecidas que presuntamente han votado.

A este respecto, tanto el gabinete, como los asesores y los líderes de la campaña de Trump están profundamente divididos. En general, su gabinete es partidario de que admita la derrota. Así lo ha dado a entender una de sus ‘manos derechas’, Kellyanne Conway, la creadora de la famosa expresión “hechos alternativos”, y el jefe del equipo de asesores económicos de la Casa Blanca, Larry Kudlow.

LA LUCHA DE TRUMP, HASTA EL FINAL

Pero las personas con más influencia personal sobre Trump insisten en que tiene que seguir luchando hasta el final, y aún después. En ese grupo se encuentran personas de su círculo familiar y personal que técnicamente no son miembros de su gabinete. Entre ellos, uno de los que ha tomado una actitud más clara es el hijo mayor del presidente, Donald ‘junior’, cuyo perfil político es cada día más fuerte y que, por su personalidad e imagen pública parece ser un firme candidato a continuar en la vida política como un heredero de su padre.

‘Junior’, como le conocen sus amigos coloquialmente, colgó el jueves un mensaje en la red social Twitter en el que hacía un llamamiento a la “guerra total”, y ha lanzado una serie de teorías conspiratorias denunciando presuntos fraudes en las elecciones. El ex jefe de campaña de Trump en 2016, y asesor de varios partidos políticos europeos, Steven Bannon, ha pedido en YouTube poner “en una pica” las cabezas del asesor del presidente en la lucha contra el Covid-19 Anthony Fauci, y del director del FBI, Christopher Wray.

El otro terreno es el legal. Ahí, Trump tiene de margen al menos hasta el 14 de diciembre, cuando el Colegio Electoral se reúne. Y todo indica que el [presidente va a utilizar hasta el último segundo para cuestionar el proceso en los tribunales. Por el momento, sin embargo, sus esfuerzos no han tenido éxito, ya que sendas iniciativas en Nevada y Michigan han sido rechazadas por la Justicia. El problema que tiene Trump es que ha perdido en muchos estados, lo que requiere un esfuerzo logístico y financiero considerablemente mayor que el que llevaron a cabo George W. Bush y Al Gore en 2000, cuando sólo tenían que disputarse Florida.

En todo caso, como explica Mike González, investigador ‘senior’ del think tank conservador Heritage Foundation, “el proceso puede ser largo si los abogados de la campaña denuncian presuntos fraudes que los estados deban investigar”. A su vez, la campaña de Biden se muestra desafiante. En palabras de Juan Verde, del Comité de Hispanos de la campaña, “ya sabíamos que iba a pasar esto, y hemos constituido un equipo legal muy fuerte”. Las urnas, así pues, han hablado. Todavía queda que se pronuncien los jueces… y Twitter.

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