Como la Torre de Babel

La Torre de Babel debe su nombre al verbo ‘balbál’ que significa confundir; Babel es el lugar en donde Yahvé confundiría a los hombres al ejercer sobre éstos el poder de que hablaran lenguas diferentes. El hecho provocaría la dispersión de los seres humanos sobre la Tierra en grupos o tribus.

Una de las tradiciones más valiosas de la antigua Roma, y de las cuales no tenemos algún equivalente moderno, era la tradición de las familias ricas y exitosas de adoptar hombres jóvenes (a veces también mujeres) para ser sus herederos. Séneca no fue adoptado (ni adoptó a nadie), pero su hermano Novato fue adoptado por Lucio Junio Galion Anneano, un admirado retórico, por lo que finalmente cambió su nombre en consecuencia. Es posible que estén familiarizados con él porque Galio, el hermano de Séneca, aparece en la Biblia juzgando un caso legal contra el apóstol Pablo. El propio Marco Aurelio se sometió a un proceso similar cuando Adriano (adoptado por Trajano) adoptó a Antonino, quien a su vez adoptó a Marco Aurelio.

Todo este preámbulo histórico no tiene como objetivo decirte que te apresures y te registres para ser un padre o una madre adoptiva, sino el sugerir una analogía más moderna. El proceso de elegir a algunas o alguna persona, asesorarla, guiar su ascenso en la vida pública, protegerla e irle transmitiendo algunas de las ventajas y la sabiduría que has acumulado, tiene sentido cuando se trata de los padres y las madres que hacen eso por sus propios hijos (y nietos); sin embargo, es realmente hermoso cuando se trata de entre gente extraña y lo hacen el uno por el otro; cuando ayudamos a otros a salir adelante, no porque sean nuestra sangre, sino porque vemos algo en ellos, o simplemente porque estamos en la posición privilegiada de tener beneficios para compartir.

Los filósofos estoicos creían que todos éramos parte de la misma colmena, que todos estábamos sirviendo a la misma gran causa, llámese nación o raza humana, sin importar géneros. Creían, por lo tanto, que estamos obligados a ayudar al prójimo, a echarnos la mano; adoptarnos, apoyarnos y desarrollarnos.

¿Qué pasaría si cada líder y ciudadano pensara profundamente en la idea de simpatía y empatía? Fuimos creados el uno para el otro y para servir un bien común, tal y como lo expresó Marco Aurelio. Es necesario estar conscientes de nuestras causas y el conjunto más amplio del que todos somos miembros.

Podemos hacer más si ignoramos nuestro logotipo y olvidamos nuestro ego.

La Torre de Babel es una ilusión bíblica, pero constituye la fábula que relata el orgullo y soberbia del hombre, y la de un dios iracundo, tal vez hasta vengativo. Esta edificación clave en la Biblia, lo es también para el inicio de la difusión de lenguas en medio de un mar de confusión y el fenómeno llamado comunicación.

México se encuentra en una situación que requiere una generosa e inmediata responsabilidad social y corporativa; para responder de manera correcta es necesario que TODOS dejemos de lado quien obtiene el crédito de la acción y concentrarse en la misión que se tiene enfrente. Por desgracia, los Estoicos están muertos y en la vida real, predomina lo contrario. Cuando se le da mayor importancia a quien recibe el crédito la acción es impulsada por la personalidad, no el propósito; la marca se vuelve más importante que la resolución de problemas; la gente se aboca en buscar la solución más rápida pero que generalmente nos lleva a un resultado pobre.

¿De dónde proviene tu contribución a tu comunidad? ¿Proviene de tu ego, de logotipo, de tu grupo, o viene desde tu convicción? Existen un sinfín de motivadores en los medios electrónicos que esconden el verdadero bienestar de la acción, manipulando y encasillando egos para beneficio personal.

¿Tienes la certeza que tus decisiones son realmente tuyas o de son un seguimiento de alguna propaganda oportunista de la marca que te gusta o le gusta a tu tribu? Existen muchos idiomas en el mundo; está el idioma de los votos, el que capitaliza el desastre ajeno, el de la clase social que piensas que perteneces; también existe uno universal, el idioma del sentido común, el de la lógica, el que entenderías si te detienes y observas con atención lo que sucede a tu alrededor desde una perspectiva más alta.

¿Qué estas preparado hacer por el gran bien común?

TODO COMIENZA EN UNO.

OS

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