Alito, el títere de Moreira

La elección de julio del 2018, liquidaba al PRI, por el castigo de un pueblo harto de la soberbia, del robo y la colusión criminal. Por los crímenes de una deforme clase política tricolor (¡y, que clase!), disfrazada de partido.

 

Entonces, aquel aleccionador 1 de julio, una tormenta de votos (de rabia, impotencia y encabronamiento popular), aplastaron a los bandidos.

 

Reagrupados

 

Transcurridos unos meses del estridente golpe electoral, los priistas duros, los dinosaurios reacios a desaparecer, se reagruparon.

 

Urgidos de rescatarse del pantano, (de alguna extraña y milagrosa forma), los trogloditas y mapaches mayores, se tomaron una foto parados sobre las ruinas del tricolor.

 

Desde ahí, con los escombros de elocuente fondo, declaraban al público nacional (que reía al verlos, tan patéticos ellos)… “El PRI regresará).

 

Nunca aclararon si el cínico aviso “del regreso del Rex”, era del dinero que a manos llenas le robaron al jodido pueblo.

 

Del dinero negro producto del soborno, ese que ensangrenta sus manos mugrientas y que ensucia sus negras y brujiles uñas.

 

Significado

 

De la gubernatura de Campeche sacaron al pupilo de Peña Nieto (Alito, un espécimen manejable que los intereses de Salinas de Gortari, instalaron en esa entidad petrolera).

 

Aunque ustedes no lo crean, Peña Nieto conserva una buena parte de su liderazgo dentro del gangsteril tricolor. Sí, aun con su deplorable gobierno, y sí, por su corrupta conducta (personal y política) que lo erige como modelo a seguir por esa clase de alimañas.

 

El espectro, el drácula, el frankestein tricolor, se conformó en una fórmula explosiva para esa dirigencia espuria. El niño este que se autoapoda “Alito” (Alejandro Moreno), se ayuntó con una perversa mujer (tan corrupta como él). Carolina Viggiano Austria.

 

Alejandro para presidente y Carolina cual secretaria general.

 

En Coahuila, vamos que si conocemos quien es Carolina.

 

Ella, fue La Gaviota local. Fingió ser esposa fiel de el monstruo, El Odiado Rubén Moreira. Y para que les explico, fue una relación de negocios entre dos cínicos de pacotilla. Dos ladrones consumados. Rubén y Carolina.

 

Apoderado

 

Una elección interna fraudulenta y mañosa puso a la cabeza de los pedazos del PRI, a dos energúmenos políticos.

 

El mapache fue y es Moreira. Rubén el prepotente que grita y amedrenta, es otro cuando Carolina le grita a él (empequeñece), burló el padrón y corrompió todo, recordando con esa elección de dirigencia, que los ladrones se roban entre ellos.

 

Rubén había hablado con la cúpula Salinas-Peña. Los convenció de venderse a la 4T para salvar el pellejo. Al tiempo, vendió los despojos del PRI a AMLO y a Polenvsky.

 

Rubén, cínico y mapache mayor, se vendía a si mismo. Pretendía (pretende) salvar su propio pellejo enmugrado.

 

Títere

 

Este muñeco (así dicen que Peña y Rubén le dicen al Alito) ya no solo es dominado por Salinas y Peña Nieto.

 

Moreira es el ventrílocuo del PRI.

 

Rubén controla a Moreno Cárdenas. Entre Carolina y Moreira, el derruido tricolor transita su ruta del suicidio político.

 

Moreira vendió la ruta del sacrificio, ese donde MORENA lo toma y somete.

 

¿El rechazo de Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente del PRI, a la Ley Contra Empresas Fantasma, obedece a la mala influencia que Rubén Moreira representa?

 

RIP al PRI… Sea como sea ¡mueran los corruptos!

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